11-05-2019 Las Pasarelas de Alquezar

                             NÚMERO DE ASISTENTES: 68

 

Este año, los incombustibles Conchi y Pedro, nuestros fieles compañeros de Barbastro, auxiliados en esta ocasión por la “Bielera” Carmen Abón, nos deleitaron con un hermoso recorrido por el Parque Cultural del río Vero, donde la joya de la corona es la villa de Alquézar, uno de los lugares más bonitos de los muchos con que cuenta nuestro querido Aragón.

Por si le faltara algún aliciente a la excursión, pusieron la guinda de hacer el recorrido de las pasarelas del río Vero, ampliadas hace muy poco, lo que unido a que después de todo esto, íbamos a comer al asador “A’ Olla” de tan grato recuerdo para los buenos comedores, consiguieron que el primer día de inscripción para apuntarse a la excursión ya se había llenado el autobús de 68 plazas…y más que hubiéramos puesto.

Ya sólo quedaba esperar que el tiempo acompañara y cómo esta pareja no deja nada al azar, el día de antes se dedicaron a soplar las pocas nubes que había en el cielo para que nada impidiera al sol acompañarnos durante toda la mañana (con un poco menos igual hubiera sido, porque hubo momentos de pasar auténtica calor).

Comienza la excursion

Ambos recorridos fueron del total agrado de los participantes a pesar de que algunos que hicieron “la larga” tuvieron momentos de sofocos extra por la dureza de algunas cuestas que levantaban fuertes suspiros y algún que otro “juramento” como: mecachis, jolines ó ostras, además de los clásicos: ¿falta muchoooooo?, ¿ya llegamoooos?

Primera parada San Pelegrin

Lo cierto es que la excursión fue de lo más completo: paisaje, espectaculares roquedales, los sorprendentes abrigos de Quizans, la bonita balsa de Basacol, el paseo por los hermosos rincones de Alquézar y como guinda de la excursión el recorrido de las pasarelas del río Vero, con cascos obligatorios para todos (bueno alguno tuvo problemas con la talla, concretamente los de Mallorca…los de “mallor cabeza” que la media).

En el Tozal de Mallata
La Balsa de Basacol

Entre risas y fotos se completó el recorrido de las pasarelas y salvo los cuatro ó cinco “estalentaus” que optaron por continuar hasta Colungo, el resto subimos hasta las cercanías de Alquézar para montar en el autobús y evitarnos un buen sofocón porque a eso de las dos de la tarde el sol era un azote inmisericorde para continuar caminando. La recompensa fue que dio tiempo para refrescarnos con una cerveza bien fría antes de empezar a comer.

Alquezar, ¿Qué bella eres?

El tema de la comida, tan fundamental para nuestra gente, se resolvió a plena satisfacción porque tanto los espárragos con jamón como la ensaladilla rusa y luego la carne, la longaniza y el conejo a la brasa estaban espectaculares, por no hablar del tiramisú, los cafés y los “chupitos” de varios tipos que acabaron de soltar hasta la lengua de los menos habladores.

El regreso nos dio la última alegría del día con el triunfo de nuestro Real Zaragoza que tanto nos está haciendo “sufrir” esta temporada; y ya sin tiempo para más llegamos a la capital donde nos estaba esperando el “cierzo” para refrescarnos del calor pasado durante el día.

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